Jun 092012
 

Cáritas Diocesana de Bilbao presentó ayer su balance de 2011. El documento, considerado como la radiografía más fiel de la pobreza en el territorio, se explicará este domingo en las 300 parroquias vizcaínas acompañado de un decálogo en el que la organización solidaria hace un llamamiento a promover un modelo de sociedad integradora e inclusiva. «La pobreza sigue creciendo, se está cronificando y cada vez son más las personas que acuden a Cáritas», resumió ayer su director, Mikel Ruiz.

La entidad diocesana atendió el pasado año a través de sus programas y proyectos a 13.464 personas -689 más que el ejercicio anterior-, lo que supone un incremento del 5,4%. Dos terceras partes, con mayor porcentaje de mujeres en situación de exclusión e hijos a su cargo, recibieron ayudas relacionadas con la protección básica y la inserción laboral, siendo la mayoría de los beneficiarios personas de entre 16 y 45 años.

La organización solidaria contó con ingresos cercanos a 12 millones de euros. «Repartimos todo lo que recibimos», aclaró su director. Ruiz agradeció, en este sentido, la ayuda que llega de particulares e instituciones, pero aseguró que la institución está «desbordada». «Cáritas no es la solución a lo que está pasando», insistió, al tiempo que criticó «la contradicción» en la que, en su opinión, está cayendo la Administración «cuando trata de paliar sus recortes a través de la protección social, como es nuestro caso. No nos parece la solución y están haciendo que los que menos culpa tienen paguen la crisis con mayor gravedad».

Mikel Ruiz, que dejará su cargo en verano por jubilación, alertó de que en los pocos meses de vigencia de la nueva Ley de Renta de Garantía de Ingresos y el endurecimiento de los requisitos de acceso, «muchas familias han perdido la posibilidad de acceder al sistema de garantía y que personas en una difícil situación no dispongan de los recursos necesarios, ni de las oportunidades, para afrontar la realidad del día a día».

Situaciones complejas

El director de Cáritas mostró también su preocupación por el aumento del rechazo social que se está dando hacia estas personas y que provoca reacciones «no sólo para que se reduzcan las ayudas, sino incluso para que se quiten», aseguró. «Detrás de estos datos, hay situaciones de pobreza y de exclusión cada vez más complejas y que se afrontan en soledad», destacó, por su parte, Ana Sofi Telletxea, responsable de investigación y gestión del conocimiento de la entidad. Situaciones que, añadió, se caracterizan por la presencia de la enfermedad mental en todos los colectivos, «incluido el infantil», la cronificación por causa de la crisis «que afecta a la dimensión más humana de las personas» y el aumento de mujeres solas con hijos a su cargo «con lo que nos muestra la pobreza infantil que aparece oculta en nuestra sociedad». El área de intervención de Cáritas atendió en su centros a más de seiscientos menores en 2011.

Y la tendencia, según Telletxea, se mantiene. De octubre a marzo, los servicios de Cáritas han atendido ya a 8.700 personas, más de la mitad en situación de «grave pobreza», con ingresos nulos o por debajo de las ayudas sociales. Muchas han llegado por primera vez a las oficinas de la entidad y 1.600 de ellas con familiares a su cargo que habitan viviendas precarias e, incluso, «en habitaciones».

Tomado de EL CORREO.

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