Dic 022012
 

¡VEN., SEÑOR, JESÚS!

            Estas cuatro semanas de adviento son una llamada a abrirnos a la venida de Dios a nuestras vidas. Por eso, todos los años recordamos las palabras del profeta Juan el Bautista: “Preparad el camino del Señor; allanad sus senderos” “Gritad: Ven, Señor, Jesús”

Estas palabras nos invitan a la conversión personal Efectivamente, se nos invita a un esfuerzo de conversión, de renovación, de mejora personal, pero lo más importante no es el esfuerzo nuestro por cambiar, sino abrir el corazón a la verdad, de una manera incondicional y confiada a la presencia y a la acción de Dios en nosotros.

Poco podemos abrirnos a la llegada de Dios a nuestras vidas, si no confiamos en Él y en la obra que tiene pensada para nosotros. Hoy día, vivimos en un mundo en el que confiamos más en nosotros mismos y en nuestras fuerzas, dejando de lado a las personas y a Dios, preocupándonos de uno mismo y siendo esclavos de las cosas.

¡Qué difícil es dejar entrar a alguien en un lugar cuando lo tenemos lleno de cosas! por eso, vamos a liberarnos de las cosas y a confiar en Dios dejándole entrar en nuestros corazones.

            ¿Qué es el Adviento?        

El Adviento es tiempo de espera y de ilusión; tiempo de prepararnos para una visita especial. Quien espera a alguien está alerta, está preparado para salir al encuentro de aquel a quien espera.

Está expectante para abrirle la puerta y recibirle, cuanto más especial es la persona esperada más especialmente preparamos el encuentro. Dios se hace hombre y viene a visitarnos, nace entre nosotros y se hace niño. Por eso el adviento es tiempo de preparación, tiempo de ilusionarnos con su llegada. Un encuentro especial que necesitamos preparar de forma también especial.

            ¡Estad alerta!

Hay mucha gente que dice que lo que no le gusta de la Navidad es que parece que es obligatorio ser feliz y llevarse bien con todo el mundo y luego el resto del año cada uno va a su bola. En parte tienen mucha razón pues la alegría y la bondad deben impregnar nuestras vidas todos los días y no solo en determinadas fechas pues de este modo tampoco en esas fechas seremos alegres ni buenos de verdad, aunque por otro lado… por algo se empieza ¿no?

A los cristianos se nos pide que estemos siempre alertas, que la alegría y la bondad sean nuestras señas de identidad. A lo largo de la historia las personas que han sido seguidas por multitudes no lo han sido por hechos puntuales en sus vidas sino porque han llevado a todos los planos de su vida aquello en lo que creían.

Nosotros que crecemos alrededor de un ambiente sencillo y cercano como tenemos claros ejemplos (Vicente de Paúl, Luisa de Marillac, Justino de Jacobis, Juan Gabriel Perboire, Francisco Regit Clet, Catalina Laboure, Federico Ozanan, Pelé y tantos otros amigos de la familia vicenciana) lo que es vivir todos los días y todas las horas, cada momento de la existencia, alertas a la alegría, pero a la alegría de verdad, la que da paz en el corazón y música a las palabras.

ADVIENT-COLE12

 

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

(requerido)

(requerido)